Mi virgen en lo alto
alrededor solo espinas de construcción
cables que marcan la dirección de su mirar.
Bendita eres en invierno, las nubes te abrigan
Patrona Magdalena
deja que tus manos nos protejan de la invasión semental,
de los fálicos edificios
y sus espinas,
del afónico sonido de esas bestias con ruedas.
El tiempo pasa y me vuelvo autómata
pero siempre me acuerdo de ti.
Sé que pronto no me dejarán verte
mi panorama desde esta ventana ya no será igual
qué bien que te busqué hoy, entre el silencio.
domingo, 28 de diciembre de 2008
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