Quejumbroso placer
qué haces al otro lado del desván
por qué tu desnudez no me es asaltada ya
los suspiros se hacen inacabables
las sombras pierden dolor
en este tiempo de arena
acábame con tus gritos, suelta tu ira
para que pueda exalar lilas
me ahogo en este paraíso sediento
mi saliva ya no es suficiente
quiero la expresión mínima, clara
de no encontrar nada
Sólo paz.
domingo, 28 de diciembre de 2008
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